Intervención en la Convención Autonómica del PSOE
“Compañeras y compañeros, durante más de treinta años, las autonomías han acercado el poder a todos los ciudadanos. Han garantizado la cohesión social y territorial de España. Han incrementado la igualdad entre los ciudadanos, sea cual sea su lugar de nacimiento.
Durante este tiempo, las comunidades autónomas, han hecho posible el desarrollo del estado del bienestar; han facilitado la actividad económica descentralizada y han mejorado la convergencia en los niveles de renta en todo el Estado.
Hoy España no sólo está más cohesionada, sino mejor cohesionada que nunca. Lo refleja nuestra propia vida. La vida de todos los españoles es el resultado de las tres mejores décadas que ha conocido nuestro país. Tres décadas de estabilidad. Tres décadas de democracia. Tres décadas de prosperidad. El mayor logro en la historia de nuestro país.
Hace 33 años, la derecha dijo No a las autonomías. Negaron su voto al título octavo de la Constitución Española, el que establece el estado autonómico. Y todavía siguen sin creer en él. Se quedaron estancados, en aquella idea antigua de España, que se resume en tres palabras: “Madrid y alrededores”.
Ni les gusta que el poder esté cerca de la gente. Ni quieren que haya cooperación entre las instituciones.
Los gobiernos del Partido Popular buscan siempre el enfrentamiento: o lo hacen boicoteando leyes o comportándose de manera sectaria en la Conferencia de Presidentes.
No han asumido un principio básico en democracia: Los partidos políticos deben competir para conseguir la confianza de los ciudadanos.
Pero los gobiernos no deben competir entre sí, tienen que solucionar los problemas de la gente, tienen que cooperar.
Los años del PP en el Gobierno demuestran que el centralismo es el primer enemigo de la unidad de España. Nada alimenta tanto a los nacionalistas como los nacionalistas de enfrente.
Nadie ha alimentado tanto a los separatistas como Aznar.
Nadie puede discutir que fue la derecha quien generó más votos a los partidos que buscan la independencia.
Por eso, cuando el PP dice que quiere recentralizar el Estado, es evidente que lo que quieren hacer es desconectar a las comunidades autónomas. Desenchufarlas. Apagarlas.
Nosotros queremos conectarlas mejor, para que contribuyan al gran objetivo de nuestro país en este momento: impulsar la recuperación económica y la creación de empleo. Y conectarlas mejor significa mayor agilidad, mayor transparencia y más capacidad de cooperación. Y, también, más austeridad.
Los socialistas estamos practicando la austeridad donde gobernamos. En el Gobierno de España, en los gobiernos de las comunidades autónomas y en los gobiernos municipales.
Y exigimos austeridad allí donde estamos en la oposición. Exigir austeridad donde no se gobierna y practicar el despilfarro donde se gobierna es algo que en este país tiene nombre y apellidos: Partido Popular.
Los socialistas vamos a defender la integridad y el fortalecimiento de los servicios públicos. Muy especialmente, de los servicios públicos esenciales y universales, como la sanidad y la educación.
Cuando en una casa se decide vivir austeramente, no se derriban los cimientos de la casa. Y, para nosotros, la salud y la educación deben ser los cimientos de nuestra sociedad.
Si alguien quiere llevarse por delante esos cimientos puede darse por avisado: nos tendrá enfrente. En el poder o en la oposición. En las organizaciones sociales. En la calle.
Velaremos sin descanso por la defensa de los servicios públicos esenciales. Porque no queremos que el Estado del Bienestar quede para la historia como un recuerdo del siglo XX. Queremos que el Estado del Bienestar siga siendo el motor central del progreso y la igualdad de oportunidades en todo el siglo XXI.
Y eso, compañeras y compañeros, se está decidiendo ahora. Se decide cada vez que vamos a las urnas.
Este es el único partido que ha gobernado en todas las comunidades autónomas. El único. Nunca hemos dudado sobre la utilidad política, social, económica y estructural del Estado de las Autonomías. Y no. No vamos a hacerlo ahora.
No dejaremos que la crisis se utilice como coartada para alejar el poder de la gente como quiere el Partido Popular. Este Partido no se ha arrugado jamás.
Nuestras siglas, las siglas de nuestro Partido, lo han visto todo. En estos más de 130 años de recorrido, hemos conocido todas las formas de adversidad.
Y todas, todas, quedaron atrás. Volveremos a conseguirlo, estoy convencido. Y cada vez lo estoy más.
Porque cuanto más veo celebrar las encuestas al Partido Popular, más seguro estoy de que nosotros celebraremos el resultado de las elecciones.
Entiendo que haya cierta preocupación por el coste electoral que puede tener la crisis. Es razonable. Pero debemos saber que el coste sería mucho mayor si no hubiéramos asumido nuestra responsabilidad ante la crisis en la forma en que lo hemos hecho. El coste sería mucho mayor si hubiéramos permitido que el déficit público se disparara sin hacer nada por frenarlo. Sería mucho mayor si no hubiésemos defendido con uñas y dientes, como lo estamos haciendo, el crédito de España ante los mercados internacionales; Sería mucho mayor, si hubiésemos renunciado a impulsar las reformas que España necesita.
Si no hubiésemos actuado con responsabilidad, estaríamos dirigiendo al Partido Socialista a una derrota segura y a alejar la posibilidad de gobernar durante muchos años.
Compañeros, que nadie lo olvide: nada está ganado y nada está perdido. Vamos a darlo todo, vamos a poner sobre la mesa lo mejor que tenemos en cada ayuntamiento y en cada comunidad Autónoma.
Porque, en democracia, hay que merecerse cada voto. Y, para merecerlo, primero está España y, después, nuestro partido. Nadie podrá escuchar en el Partido Popular nada parecido. Lo estamos viendo.
Cada vez que España pide acuerdo y colaboración, cada vez que España pide sentido de Estado, Rajoy ni está, ni se le espera. ¿Sabéis por qué? Porque Rajoy se quiere más a sí mismo que a España. No es ninguna novedad, ya lo sé.
La derecha siempre se ha querido más a sí misma que a nuestro país. Cualquiera sabe que los que van con la bandera más grande son los que tienen el patriotismo más pequeño. Estamos hartos de verlo.
Y volvimos a verlo la semana pasada. Celebraron un festín en un momento decisivo para España. No fue para hablar de futuro. No fue para ofrecer ideas. Sólo fue para hacerle la ola al patrón.
Aunque una vez visto quien marcó el rumbo de la convención no queda claro si el patrón vuelve a ser Aznar. Menos mal que Rajoy no ha ganado nunca a nadie. Donde hay democracia pierde, siempre pierde. Perdió dos veces y volverá a perder.
Viendo lo sobrados que van por la vida, viendo toda esa euforia descontrolada en la oposición imaginaos con qué soberbia gobernarían si ganaran las elecciones.
Les vamos a ayudar, compañeras y compañeros, siempre hemos sido gente solidaria: les vamos a ayudar a hacer historia. Juntos haremos que Rajoy pase a la historia como el líder de la oposición que más tiempo estuvo en el cargo.
Compañeras y compañeros, en mayo celebraremos elecciones autonómicas y municipales.
Todos los ciudadanos tenemos derecho a elegir a nuestros alcaldes y gobiernos autonómicos, tenemos derecho a responder a la pregunta de las urnas.
Todos los pueblos, las ciudades, las comunidades autónomas, tienen derecho a elegir sus órganos de gobierno. Y todos los candidatos tienen derecho a ser escuchados.
Quienes niegan ese derecho, tratando de convertir estas elecciones en lo que no son, demuestran que ni creen en los municipios, ni creen en las autonomías, ni creen en el modelo de Estado que los españoles elegimos para convivir.
En el Partido Popular tienen tanta ansiedad, que quieren jugar el segundo partido, antes que el primero. No me sorprende. No me sorprende esa falta de respeto a la democracia, a las instituciones y a los ciudadanos.
Se pasan la vida hablando mucho de sí mismos y muy poco del país. Se pasan la vida hablando mucho de lo que les conviene a ellos para volver al poder y nada de lo que necesita España para volver al crecimiento y la creación de empleo.
Hagamos exactamente lo contrario. Hablemos poco de nosotros. Y mucho de los ciudadanos. Y pasemos a la ofensiva, sin ceder ni un solo centímetro.
No pueden darnos lecciones de nada. No pueden hablar de austeridad cuando están derrochando 450 millones de euros en la nueva Alcaldía madrileña.
No pueden hablar de deuda pública cuando están gobernando la comunidad y el ayuntamiento más endeudados de España. No pueden hablar de pequeñas empresas cuando la Generalitat valenciana está tardando en pagarles hasta dos años. Tampoco pueden hablar de sanidad: todos sabemos lo que hacen con ella allí donde gobiernan. No pueden hablar de dependencia cuando sus comunidades están acumulando los mayores retrasos en su aplicación. No pueden hablar de educación cuando están dejando a Murcia con la mayor tasa de fracaso escolar de España.
No pueden dar ni una lección.
Y menos en economía, el Partido Popular vendió como milagro económico, una burbuja inmobiliaria. Una burbuja que es una hipoteca que pesa como una losa sobre las familias, las empresas y las entidades financieras. Una burbuja que sigue siendo uno de los principales problemas para la recuperación económica y el empleo.
Por eso las comunidades que más inflaron la burbuja, como Murcia y la Comunidad Valenciana, son las que más empleo destruyen.
Ahora saben que el escenario de la economía está cambiando. Todavía puede haber dificultades. Sobre todo en lo que más nos ocupa, en la lucha contra el desempleo. Pero hay síntomas de recuperación.
Hemos dejado atrás la recesión, aunque el crecimiento sea débil; Y los indicadores de actividad económica y de consumo mejoran poco a poco.
El esfuerzo está mereciendo la pena. La salida de la crisis está más cerca. Y lo está porque en cada una de las fases de la crisis hemos hecho lo que el momento exigía. Con la política de estímulos fiscales logramos contener el hundimiento de la actividad económica.
Con la actual política de austeridad estamos logrando una rápida reducción del déficit. Y con las reformas que hemos emprendido, lograremos que las presiones sobre España vayan despareciendo de los mercados internacionales.
Hemos tenido que tomar decisiones difíciles. Pero os puedo asegurar una cosa: En ningún momento he tenido la sensación de que la crisis sea más grande que nuestros principios. En ningún momento he tenido la sensación de que los obstáculos sean más fuertes, que nuestra determinación. En ningún momento he sentido que afrontábamos un reto mayor que el de ser más socialistas cada día.
Ese es el espíritu con el que tomamos todas las decisiones.
Cuando las cosas van bien, nadie puede impulsar las políticas sociales como nosotros. Y cuando las cosas no van bien nadie puede defender las políticas sociales como nosotros.
Para un partido como el nuestro, proponer e impulsar reformas es lo natural. Lo venimos haciendo desde el principio de la democracia, siempre con la oposición de la derecha.
Ahora, esas reformas, que siempre han sido convenientes, han pasado a ser imprescindibles. Y, desde hace unos meses, inaplazables.
No quiero entrar aquí en el contenido de cada una de las reformas, pero sí quiero recordar algo que pasó con Felipe. Aquel Gobierno puso sobre la mesa una ambiciosa reforma del sistema de pensiones. Y la derecha puso el grito en el cielo y obstaculizó todo lo que pudo.
Cuando se trata de consolidar derechos, nunca se puede contar con la derecha. Sin embargo, hoy todo el mundo admite que aquella reforma garantizó la fortaleza del sistema público de pensiones en nuestro país durante 25 años.
Acabamos de alcanzar un gran acuerdo con agentes económicos y sociales.
Y estoy convencido de que dentro de 40 años, los socialistas estaremos igualmente orgullosos de esta reforma para fortalecer nuestro sistema de protección social. Os lo aseguro.
Mirad, compañeros y compañeras, Frente a tanto ataque y descalificación interesada, quiero deciros algo que siento especialmente.
Me siento orgulloso de José Luis Rodríguez Zapatero, me siento orgulloso de sus valores. Orgulloso de su coraje. No he conocido un socialista mejor. Nunca se ha hecho tanto por modernizar nuestro país, en tan poco tiempo. Nunca he visto a nadie hacer más por la igualdad en este país. Nunca he visto a nadie con mayor compromiso con la protección social. Nunca tantos derechos han sido reconocidos a quienes siempre les fueron negados. Por eso siento, estoy seguro de que lo sentimos todos, la obligación moral y política de defender a quien más nos defiende.
Compañeras y compañeros, cada generación de socialistas ha vivido al menos un momento único, irrepetible. Este es uno de esos momentos decisivos.
Y para tomar decisiones, nada es más valioso que lo aprendido. El tiempo se encarga de enseñarnos que todo lo que somos se lo debemos a nuestros antecesores. Y la vida se encarga de enseñarnos que todo lo que hacemos se lo debemos a nuestros hijos.
Por eso podemos sentirnos orgullosos de todo nuestro pasado. Y tenemos que sentirnos igual de orgullosos del futuro que perseguimos.
Ya estamos empezando la recuperación.
Y cada vez más, resulta más sencillo apreciar en toda su dimensión el sentido de la acción del Gobierno. Cada iniciativa, cada medida, cada acuerdo emprendido por el Gobierno frente a la crisis ha sido forjado con un objetivo: adelantar la recuperación. Y también con una meta: hacer todavía más fuerte a España, conquistar el futuro.
Por eso, las reformas del Gobierno están encaminadas a dar forma a la fuerza que ha de tener España en un mundo que se está transformando a gran velocidad.
Este no es un partido de gente conservadora, de gente que se resigna a vivir como en una sala de espera. No queremos que nadie tenga que esperar hasta no tener más remedio que renunciar o conformarse.
No queremos que nadie tenga que espera para llegar a donde tiene derecho a llegar. No queremos que nadie tenga que esperar para poder conectar su proyecto de vida, con la vida.
Si estamos aquí es porque creemos en España, porque compartimos la fuerza un gran país.
En el Partido Popular, no lo entienden. Ellos piensan que para que uno sea fuerte, los demás tienen que ser débiles. Nosotros creemos que para llegar a ser fuerte hay que volcar cada día toda la energía para hacer más fuertes a los demás. No es una diferencia menor.
Es la diferencia que define nuestra lucha contra la crisis. Es la diferencia que nutre nuestro esfuerzo permanente por la política social, la sanidad, la educación y la igualdad de oportunidades. Y, también, la fuerza que aviva nuestra lucha contra todas las formas de discriminación y dominación.
Sabemos bien a quién nos enfrentamos. Y sabemos cómo hacerlo. Pero no es nuestro adversario lo que más nos une.
En este Partido de historia centenaria, lo que más nos ha unido siempre es el futuro. La fuerza del futuro que tiene este gran país.
Muchas gracias.”
