Hoy quiero trasladar mi enhorabuena a la Selección española por la victoria que nos ha brindado a los 47 millones de españoles y a todos los amantes del fútbol porque ayer no sólo venció España, venció el fútbol de calidad y el juego limpio. Un triunfo logrado a base de trabajo en equipo, esfuerzo, humildad y talento que Vicente del Bosque ha sabido dirigir hacia el éxito con inteligencia y templanza. Os dejo el artículo que escribí para El País semanas antes de que nos proclamáramos campeones del mundo:
De alguna manera España ya ha ganado varios mundiales. Mundiales que ganamos, pero que como aquel gol de Michel contra Brasil en México 86, no subieron al marcador.
Porque a pesar de las sucesivas eliminaciones, los españoles siempre llegábamos a la misma conclusión: éramos los mejores y nuestra eliminación, una injusticia.
Injusticia que llegaba en forma de codazo a Luis Enrique, de árbitro egipcio en Corea o en definitiva, como consecuencia de jugar como nunca para perder como siempre.
Así, fuimos poco a poco construyendo una épica de la eliminación. Una épica que nos protegía hasta el siguiente campeonato cuando volvíamos a partir entre los favoritos y que íbamos aderezando con otros factores, como el tener la mejor liga con los fichajes más caros.
Sin embargo, caíamos otra vez. Nos ganaban equipos que no tenían los mejores jugadores o jugadores que no jugaban como el mejor equipo.
Entonces llegaron ellos. Jugadores cuya mayor ambición era salir al campo a pasárselo bien. Luego el fútbol hizo el resto.
Villa, Torres, Casillas, Xavi y compañía nos recordaron que somos más el gol de Señor que el fallo de Cardeñosa. Nos desprendieron de la losa de los cuartos y matizaron la frase de Lineker: el fútbol son once contra once y no siempre gana Alemania, también puede ganar España.
La furia no sólo juega bien, ahora también sabe ganar los partidos importantes.
Se lo demostramos a Europa y ahora vamos a enseñárselo al mundo. Este mundial subirá al marcador.
Ánimo campeones.
