Entrevista en la edición de hoy del diario La Razón realizada por Esther L. Palomera
-El Gobierno ha acabado la primera ronda de contactos políticos con los partidos y parece que podemos dar ya por descartado un acuerdo global.
-El Gobierno tiene voluntad de profundizar en lo que nos une y soslayar lo que nos separa. Hay un amplio margen para seguir hablando.
-El PP habla sólo de mínimos puntos de coincidencia.
-Lo que menos importa es cómo se plasme o cómo se llame. No estamos buscando una foto final, sino medidas compartidas para anticipar la recuperación.
-¿Quiere decir que el PP hace un discurso en público y otro dentro de la comisión?
-Ha habido una evolución. Han moderado sus críticas. Acabamos de escuchar al señor Rajoy decir que hay propuestas del Gobierno que son positivas y que está en disposición de apoyarlas. Me parece que es un salto muy importante. Y con eso es con lo que queremos quedarnos.
-Propuestas que antes fueron rechazadas por el Ejecutivo…
-En este momento hay prioridades a las que tenemos que dar respuesta y algunas se corresponden con alguna de las iniciativas presentadas, cierto. Por ejemplo en el caso de la rehabilitación de la vivienda y la eficiencia energética había propuestas similares, pero lo que el Gobierno plantea ahora es más ambicioso, ya que incluye una rebaja del IVA y además una desgravación del IRPF para las obras de reforma.
-¿No sería razonable que, después de un año y medio de negociaciones baldías entre sindicatos y empresarios, el Gobierno legislase sobre el marco laboral?
-Hicimos una serie de propuestas a la mesa del diálogo social, pero entendemos que no hay reforma laboral eficaz que pueda estar al margen del acuerdo entre empresarios y sindicatos. Lo que tenemos que hacer es apremiar, ser exigentes y volcar todos los esfuerzos para que el diálogo social dé sus frutos.
-¿Y no cree que es hora de imponer un horizonte temporal?
-Ya hemos dicho que debería acelerarse ese proceso, y aunque no queremos imponer los tiempos, dos o tres meses es un plazo razonable porque las necesidades del país son apremiantes.
-Si el Gobierno está de acuerdo en que las Autonomías son tan responsables como el Estado del déficit público, ¿por qué no ha considerado la propuesta de la oposición de fijar el límite de gasto y de endeudamiento de las Comunidades?
-Los planteamientos que afecten al conjunto de las administraciones deben ser acordados en el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF). Pero le recuerdo que hicimos un planteamiento en la Conferencia de Presidentes para que el plan de estabilidad/austeridad fuera un objetivo del conjunto de Administraciones Públicas, y fue el PP quien boicoteó una resolución final sobre este tema. Sin embargo, entiendo que en este momento no estamos para reprocharnos nada, sino para trabajar en horizontes compartidos. El PP tiene ahora la oportunidad de convencer a sus Comunidades Autónomas para que en el CPFF faciliten un acuerdo sobre la estabilidad, pero también sobre la austeridad. El Gobierno presentará un plan muy severo para ahorrar en gasto corriente, evitar duplicidades, sumar sinergias a través de la fusión de empresas públicas, reducir cargos directivos y altos cargos… Y espero que esa medida sea completada también por las Comunidades y los Ayuntamientos.
-Si, como nos dijeron, nuestro sistema financiero tenía una gran fortaleza, ¿por qué ahora es tan urgente afrontar su reestructuración?
-Hay que conseguir entidades más solventes y con más capacidad de competir.
-¿Y no habría que acabar con el control político de las Cajas de Ahorros?
-Hay que abordar una reforma que, siendo respetuosa con las competencias de los diferentes Estatutos, nos permita sumar sinergias y ser más eficientes y competitivos. A su vez hay que garantizar la estabilidad de las mismas porque es el mejor mensaje que les podemos dar a los ahorradores y a las empresas. En este sentido creo que deberíamos avanzar también en la despolitización de las cajas.
-Si Bruselas ha advertido que con la subida del IVA a partir de julio será más difícil la recuperación, ¿no será razonable, como le piden CiU y PP, que el Gobierno aplazase esta decisión?
-España es el país de la UE con el IVA más bajo, por debajo de nosotros solo está Luxemburgo. Tenemos también una presión fiscal en relación al PIB de las más bajas de Europa y sin embargo pretendemos ser el primer país en infraestructuras, bienestar y protección al desempleo. Ambas cosas son incompatibles. Si siguiéramos la recomendación de algunos, seríamos el único país de la UE que bajaría en este tiempo los impuestos. En todo caso, en España, el Gobierno quiere una visión realista para cumplir con el objetivo de la reducción del déficit y, a la vez, mantener la protección social y la inversión productiva. Esto, con el ajuste fiscal que propone el PP, sería incompatible.
-¿Por qué el Gobierno no cumple el mandato del Parlamento de reducir un 25 por ciento los altos cargos?
-El plan de austeridad que va a presentar el gobierno es mucho más ambicioso que una simple reducción de altos cargos y que el conjunto de iniciativas que se han planteado en el Congreso de los Diputados. La austeridad no se puede limitar a si hay un ministro más o menos. Eso es el chocolate del loro. Nuestra propuesta afectará a toda la Administración del Estado, altos cargos, pero también a empresas públicas. Es tan necesario hacerlo como acordarlo. Sería conveniente que el resto de las Administraciones también lo plantearan.
-¿Es sostenible el Estado del Bienestar con esta coyuntura?
-Si no hacemos nada a futuro será insostenible. Cuando el Gobierno hace una propuesta sobre las pensiones, no piensa en las jubilaciones de hoy sino en las de dentro de 20 años. Hay que tomar decisiones y abordar los debates desde la seriedad y el rigor. España tendrá algún día que plantearse que si quiere tener infraestructuras de primera y un bienestar de primera tendrá que tener niveles impositivos homologables a los países que tienen este tipo de servicios. En nuestro país hemos vivido una revolución creciente de derechos y una revolución menguante de ingresos. Algún día tenemos que hablar de eso.
-¿También de copago sanitario?
-No estoy planteando ninguna propuesta concreta, lo que digo es que no podemos aspirar a tener prestaciones sociales y equipamientos de primera y tener la presión fiscal más baja de la UE. No es compatible.
-¿Reconoce algún error del Gobierno en la gestión de la crisis?
-El Gobierno no vio la intensidad de la crisis que venia. Le sucedió también a todos los Gobiernos, incluso a la oposición, aunque ahora diga lo contrario.
-¿Por qué cree que está usted en la comisión anti-crisis y no el ministro de Trabajo?
-Porque así lo decidió el presidente. El ministro de Trabajo está impulsando el dialogo social y las negociaciones del Pacto de Toledo.
-¿Entonces lo suyo no es un ascenso, una apuesta de futuro?
-Sinceramente no lo creo. Mi presencia obedece a lo que soy y represento en este momento. En consecuencia, voy a tratar de hacer el mejor trabajo posible para responder a la confianza que ha depositado en mí el presidente.
-¿Son tolerables las manifestaciones de Hugo Chavez contra Zapatero por el auto de la Audiencia sobre la presunta colaboración del Gobierno venezolano con ETA?
-No puedo compartir las declaraciones. En todo caso, estoy seguro de que el Gobierno venezolano va a estudiar el auto de la Audiencia Nacional y a investigar las acusaciones contenidas en el mismo, ya que habla de hechos muy graves. Estoy convencido de que será el primer interesado en aclararlo.
-¿Ha estado el Gobierno español a la altura después de la muerte del disidente Osvaldo Zapata?
-El único objetivo que nos guía es la mejora de vida de los cubanos, el respeto a los DD.HH.. Y creo que en ese sentido es necesaria una política de diálogo exigente, que es lo que impulsa el Gobierno.
-¿Zapata era un delincuente común?
-No.
-¿Está, entonces, en desacuerdo con el actor Guillermo Toledo?
-Absolutamente.
