La tarea de gobierno no tiene por qué ser emocionante. En realidad, es mucho mejor que no lo sea.

Les aseguro que no tengo nada en contra de los controladores aéreos. De hecho,  me parece injusto que ahora se les anatemice y se les presente poco menos que como malhechores o parásitos de la sociedad.

No hay nada de eso. Estoy convencido de que la inmensa mayoría de los controladores son ciudadanos tan respetables como cualquier otro, profesionales cualificados que realizan su labor con solvencia y amor por su trabajo y trabajadores que buscan legítimamente lo mejor para sí mismos y para los suyos.

Esta no es una película de buenos y malos. No encuentro ninguna gratificación especial en aparecer como el ministro justiciero que se enfrenta en campo abierto a los malvados controladores y les arrebata un botín supuestamente obtenido a base de extorsionar a la sociedad y a los gobiernos anteriores. Ni responde a la realidad, ni es bueno para nadie que la gestión de los problemas económicos y políticos se quiera convertir en una novela de caballerías. Ni Pepe Blanco tiene vocación de Quijote, ni los controladores son gigantes disfrazados de molinos de viento.

Las cosas son mucho más prosaicas. Aquí lo único que está en juego es la viabilidad económica y la competitividad de la navegación aérea en España en momento de crisis económica y de cambio de modelo productivo. Algo tan poco heroico, pero tan importante como eso. Ese ha sido el único enfoque que nos ha importado a la hora de afrontar el problema derivado de la falta de acuerdo entre AENA y los controladores aéreos. Ese y no otro es el  campo de juego del decreto-ley que el Gobierno aprobó el pasado viernes.

Es verdad que a lo largo de mucho tiempo se han ido acumulando una serie de situaciones, en el ámbito del control aéreo, que tomadas en su conjunto y proyectadas sobre el telón de fondo de una gravísima crisis económica, resultan incompatibles con la racionalidad económica y con los intereses de España.

No se puede sostener en la Europa del siglo XXI un sistema competitivo de navegación aérea si sus costes duplican a los de cualquier otro país. Si se da una situación de monopolio que otros han dejado atrás con éxito. Si la empresa concesionaria del servicio –un servicio público de titularidad pública y prestado por empleados públicos, no se olvide- carece de toda capacidad para dirigir y organizar el trabajo. Si se consolida un régimen retributivo disparatado en el que una de cada tres horas trabajada se paga al triple de su valor ordinario. Si cualquier profesional con 52 años tiene derecho a irse a su casa con el sueldo íntegro, convenga o no a las necesidades del servicio. Si el acceso al colectivo se rige por el estricto y endogámico procedimiento de la cooptación.

El sector de la navegación aérea en España estaba gravemente amenazado por todas estas circunstancias. Y cuando eso pasa, la obligación de un gobernante es tratar de resolverlo

La empresa concesionaria –AENA- y los controladores llevaban cinco años de negociación infructuosa. Exactamente desde el 31 de diciembre de 2004, fecha en la que expiró el anterior convenio colectivo. Y las últimas propuestas que los controladores habían puesto sobre la mesa no sólo no nos acercaban a la solución del problema, sino que lo agravaban: si no quieres café, toma dos tazas.

Entonces, el Gobierno decide tomar cartas en el asunto. Con un solo criterio: establezcamos un marco racional que devuelva las tarifas aéreas españolas a la normalidad europea y ábrase una nueva negociación en ese nuevo marco, el único compatible con lo que España se puede permitir.

No he querido meter en cintura a nadie. Ni echar al público en contra de nadie. Ni mucho menos desatar un conflicto. El mundo se divide entre quienes se dedican mayormente a crear problemas y quienes se dedican a resolverlos. Modestamente, aspiro a estar entre los segundos.

El decreto-ley de controladores es un mero acto de gobierno en el contexto de una política económica de lucha contra la crisis y de modernización de nuestras estructuras productivas. Si sirve para algo en este terreno, me doy por satisfecho. Todo lo demás forma parte de una concepción circense de la política que ni comparto ni me parece útil.

Y es que gobernar es, ante todo, hacer lo que hay que hacer cuando hay que hacerlo.

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84 Responses
  1. Gonzalo dice:

    Sr. Blanco:

    No pongo en duda su buena fé y la necesidad de, una vez por todas, enderezar a un sector que “nadie ha podido dominar” pero creo que Usted ha sido quien ha puesto en el punto de mira a los controladores.
    Creo que el problema endémico de AENA (y le hablo con conocimiento de causa tanto en lo que se refiere a AENA como en lo que se refiere al control de tra´fico aereo) es querer asumir unas infraestructuras que, en su mayoría, son deficitarias. Una cosa es el interés público y otra el ansia de protagonidmo de ciertos políticos locales (por ello, en ningún momento me estoy refiriendo a Usted).

    Ahora bien, legislar por Real Decreto es -aunque así lo contempla la Constitución- una manera bastante “burda” -y perdone la expresión- de saltarse a la torera una democracia.

    En fin, Usted mejor que nadie sabrá lo que hace pero “Dios quiera” que no haya ninguna desgracia personal y esto, además, se achaque al colectivo de control porque sino vamos a contemplar dos espectáculos horrobles: uno, las muertes de un accidente;otro, como queman “en la hoguera” a los controladores.

    Le ruego que reflexione sobre ello.

    Atentamente
    Gonzalo

  2. Trinidad dice:

    A todos los que apoyan este Decreto Ley y felicitan a nuestro ministro solo les digo “cuando veas las barbas de tu vecino quemar pon las tuyas a remojar”. Tengamos todos cuidado porque a golpe de decretazo nos pueden poner a muchos en nuestro sitio. Así que no nos alegremos tanto del mal ajeno y tengamos más cuidado, pués este decreto va totalmente en contra de cualquiera de los derechos adquiridos por un trabajador.
    ¡Ah! Y siempre he sido votante del PSOE, hasta ahora.

    Se acabó

  3. Rocio dice:

    Estimado ministro. Usted ha dicho hoy en la cadena SER que “nada de lo que está pasando en el mundo es inocente” refiéndose a lo que usted llama campaña perfectamente concertada en contra de su jefe y amigo JLRZ. Y yo me pregunto ¿qué hay de inocente en el RDL? ¿era necesaria esa dureza frente al trabajador cuando ustedes no están siendo tan contundentes con sindicatos o empresarios? (a mí, como trabajadora, no me gusta tener que trabajar 2 años más pero entiendo que es inevitable por el alargamiento de la esperanza de vida). Si la propuesta es razonable, gobiernen y vayan adelante con ello pero ¿por qué en un caso se retiran y en el otro se ensañan? ¿qué intereses nada “inocentes” hay detrás de la privatización de AENA? ¿quién se lo “va a llevar calentito”?¿a quién va vender una empresa con 12 mil millones de deuda? Primero quieren limpiarla, pulirla y darle lustro ¿cómo? quitando a sus trabajadores los más mínimos derechos: derecho a saber qué días van a trabajar a un mes vista, derecho a mantenerse en la ciudad en la que tienen el destino, derecho a recibir remuneración por el trabajo realizado con unas tarifas transparentes. Señor Blanco, un poco más de honrradez intelectual y de corazón, por favor. Rocio

  4. Bertin767 dice:

    Me parece muy bien lo que ha hecho con los controladores , ya era hora que alguien se atreviera con ellos, ahora si necesita más tiene a los controladores militares y su escuela de control, que pueden formar muchos más que la escuela de Senasa, y convalidar su licencia exactamente igual que lo hace un piloto militar con su licencia y la convierte en civil. Tambien , puede reconvertir a los cientos o quizás miles de pilotos, con amplia esperiencia que se encuentran en el paro, ellos llevan años volando ,y muchas veces se han tenido que controlar así mismos volando por zonas donde no hay control, y aveces en otros con un control muy malo, o en determinados casos en el propio territorio español, con controladores muy novatos o de esos de enchufe que todavía los hay y son un peligro para la navegación. De todas formas con los controladores que hay en la actualidad son suficientos para controlar todo el espacio español.

  5. Miguel dice:

    Creo sinceramente que el tema de los controladores se había ido de las manos. Es cierto que posiblemente muchos de ellos sean buenos trabajadores y ciudadanos, pero eso no les da derecho ha cobrar esos sueldos por el simple hecho de pasar una oposición. ¿que tienen estres? no son los unicos (preguntad a un autonomo cargado de facturas), ¿que tienen mucha responsabilidad? como muchos otros (policias, militares, conductores de autobus, metros, pilotos, …).

    Esta claro que la principal diferencia entre los controladores y otros colectivos son sus reiterados “chantajes” al resto de la sociedad con los que han ido consiguiendo unas mejoras en sus condiciones que la mayoría de los ciudadanos desconocian hasta el momento.

    Es esta actitud lo que me parece reprochable (como colectivo) ya que si lo aplicaran con la misma irresponsabilidad otros colectivos el resultado sería un desastre económico. O alguien cree que si los medicos, polcias o incluso los “simples” informaticas hicieran huelgas encubiertas no se notaría.

    Las negociaciones para ser tal cosa deben hacerse sin chantaje. Como los controladores no han sabido mantener esa premisa hasta el momento, ahora deberán ver como se les quita privilegios conseguidos de maneras poco eticas.

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