La entrevista con el ministro de Fomento (Lugo 1962) se realiza inmediatamente después de las elecciones del 22-M. Si la cara es el reflejo del alma él no aparenta estar de funeral, ni mucho menos tener asumido lo doloroso del duelo. Está en su despacho tranquilo y relajado preparando el encuentro celebrado ayer, junto a Alfredo P. Rubalcaba, con los secretarios provinciales de su partido, y la única muestra de que algo ha cambiado es que manifiesta su voluntad de hacer una entrevista contundente y sin alharacas para dejar claro el mensaje. Tal vez por eso se ha hecho una especie de chuleta que mira de reojo cuando la periodista insiste en si el candidato debe dejar su pluriempleo.
Pregunta.– Finalmente, el Debate del estado de la Nación se ha convertido en el de la despedida de Zapatero. ¿También el de las elecciones anticipadas?
Respuesta.– Más bien ha sido lo contrario, porque se han aprobado todas las resoluciones que planteó el Grupo Socialista, lo que demuestra, una vez más, que el PSOE tiene capacidad de diálogo, de entendimiento, y puede sacar los temas adelante.
P.– Vamos, que usted descarta elecciones en otoño, en noviembre como auguran…
R.– Lo que yo diga es irrelevante. El presidente ha manifestado que su deseo es agotar la legislatura para que se aprueben las iniciativas que aún están pendientes, como las reformas de la Justicia, de la negociación colectiva, la ley de igualdad de trato, la de la muerte digna, la ley del transporte, etc. Para que todas ellas vean la luz es necesario agotar la legislatura.
P.– Entonces, ¿se sube al carro de quienes piensan que sería un error celebrar elecciones antes de aprobar los Presupuestos?
R.– Aquí cada vez que hay un problema se piden elecciones. El Gobierno no tiene mayoría absoluta, pero tenemos margen y apoyos suficientes para aprobar los Presupuestos y seguir aprobando lo que queda pendiente. Y eso es lo que más le conviene a España, aunque no es lo que más le conviene al PP, si bien Rajoy no gana ni cuando tiene el viento a favor. Y ahora está inquieto porque teme que se vaya consolidando el liderazgo de Rubalcaba.
P.– Tampoco al PSOE le viene mal ganar tiempo después del batacazo del 22-M, en el que, por cierto, sí ganó el PP de Rajoy…
R.– Es verdad que el 22-M los resultados no fueron buenos, pero ahora hay que afrontar un nuevo desafío. Y tenemos que darles razones a los ciudadanos para que vuelvan a confiar en nosotros. Eso es lo que vamos a hacer, pero creo que no se trata de ganar tiempo. Si el PP tiene tanta urgencia, podía haber presentado una moción de censura, pero no se ha atrevido. Sencillamente porque no quieren desgranar su programa electoral, ni hacer propuesta. Algo tendrán que ocultar.
P.– Tal vez, pero a ustedes todos les dan por perdedores, y tampoco la elección de Rubalcaba mediante el dedazo ha sido ejemplarizante…
R.– Nosotros vamos a presentar ante los ciudadanos al mejor candidato. Si los españoles sólo votasen pensando en quién es el mejor presidente, no tendríamos que hacer campaña. Ganaríamos. Alfredo Pérez Rubalcaba es lo que necesita en
este momento nuestro país. Es una persona muy capaz, con experiencia, resolutivo y eficaz . Le gana en todo a Rajoy, aunque tengan una experiencia política muy similar.
P.– Pero no se trata de remitirse al pasado, sino de abordar el futuro para salir de ésta, ¿no?
R.– Efectivamente, las elecciones se deciden en términos de futuro, no de pasado. ¿Y quién representa mejor la expectativa de futuro? Rajoy lo que quiere es retroceder, volver a hacer las políticas económicas del año 96, y lo mismo en derechos y libertades, como el matrimonio entre personas del mismo sexo o la ley del aborto. En todo mira el retrovisor. La apuesta de Rubalcaba es de futuro, y por eso será el presidente que afronte los desafíos que tenemos como país.
P.– ¿Rubalcaba viene para quedarse en el PSOE, o será un candidato de transición y, si pierde, buscarán una alternativa?
R.– Rubalcaba viene para quedarse, para ganarle las elecciones a Rajoy, porque España no puede asumir retos del futuro con recetas del pasado. El giro ha de ser para modernizar nuestra economía, nuestra democracia, nuestro Estado del Bienestar. Ése es el giro que piden los ciudadanos. Un giro hacia el futuro.
P.– ¿Las recetas de Rubalcaba serán distintas de las de Zapatero? Porque él ha sido corresponsable de las mismas.
R.– Sí, las recetas de Rubalcaba deben ser distintas a las de Zapatero porque estamos afrontando los desafíos de un nuevo momento, después de una crisis muy importante. La Ley del Suelo del PP provocó que en 2004 heredásemos millón y medio de licencias para construir viviendas, más que las que se concedían en Francia, Alemania e Italia juntas. De Aznar, nosotros heredamos una burbuja que era una auténtica bomba de relojería, que nos acabó explotando en las manos a los socialistas. Las recetas del futuro, entre otras, no son volver a incentivar situaciones que nos vuelvan a llevar a otra burbuja inmobiliaria.
P.– ¿Y para distanciarse del Gobierno, Rubalcaba debe irse ya, como le ha pedido Felipe González?
R.– Lo que tienen que hacer el PSOE y Rubalcaba es centrarse en los retos a los que tenemos que dar respuesta. Y eso es compatible con su presencia en el Gobierno, aunque algunos creen que decidir un nuevo proyecto requiere dedicación exclusiva. Ésa es una decisión personal e intransferible, pero yo creo que Alfredo está ante su mayor desafío y él sabe manejar los tiempos. Estoy seguro de que él va a saber responder a ese desafío.
P.– ¿La propuesta de Zapatero en el tema de las hipotecas ha sido una forma de hacer un guiño al 15-M?
R.– Es una forma de ayudar a muchas personas que, como consecuencia de la crisis, no pueden hacer frente a sus hipotecas, y además les embargan el salario muchísimo tiempo. Me parece que eso responde a un momento, y también con medidas así se desenmascaran algunas hipocresías.
P.– ¿A qué se refiere?
R.– Es una hipocresía que quienes alimentaron el endeudamiento privado masivo nos den ahora lecciones de cómo se arregla la economía. Mucho de lo que está ocurriendo en nuestro país ha sido impulsado desde las entidades financieras, y ahora quieren no tener ninguna consecuencia de una situación que ellos provocaron. Si en ese momento se hubiera liberado más crédito para la economía productiva y menos para la especulativa, estaríamos todos mucho mejor.
P.– Eso se lo podría haber dicho el presidente a la cara a Botín, que ha entrado en Moncloa como Pedro por su casa…
R.– No estoy haciendo una crítica genérica a la banca, es una respuesta a lo que la banca está diciendo en este momento. Ahora aparecen dando recetas para ayudar a la salida de la crisis sin hacer nada de autocrítica. Lo exigible es que se haga autocrítica y que se enmienden los errores, y que no se mire para otro lado cuando la máxima responsabilidad de lo que se está haciendo ha residido precisamente en su forma de trabajar y de actuar.
P.– ¿Qué hay de cierto en que el PSOE se está acercando al 15-M para utilizarlo si gana Rajoy?
R.– A mí me gusta el inconformismo del 15-M y su espíritu crítico constructivo, y no me gusta que a veces caen en generalidades y en estereotipos en relación con la política. En nuestro país hay ya una democracia real, auténtica, perceptible y mejorable. Es tan real que no es perfecta; se puede mejorar. Y se pueden abrir cauces de participación. A eso no nos podemos negar.
P.– ¿Usted une su futuro político al de Zapatero, o se ha subido ya al carro de Rubalcaba?
R.– No se trata de un tema de personas, sino de proyectos. Y, desde luego, me voy a involucrar a fondo en trabajar en las ideas y en la estrategia de la campaña para que el PSOE pueda tener la confianza mayoritaria de los ciudadanos. Sigo manteniendo que hay vida más allá de la política. Pero no he tomado ninguna decisión sobre mi futuro.
P.– ¿Qué piensa cuando oye decir que Zapatero es el peor presidente de la democracia?
R.– El tiempo pondrá las cosas en su sitio. Y la Historia también valorará lo que ha hecho este presidente. Cuando hagamos balance, veremos que esta etapa ha sido la de mayor extensión de derechos, de mayor cobertura social y de gran impulso a la modernización del país, a la investigación y el desarrollo.
P.– ¿El PSOE necesita una refundación, como dicen algunos tras la debacle del 22-M?
R.– No. No es necesaria una refundación, sino saber interpretar la realidad para responder a los desafíos del país y a los deseos de los ciudadanos. Cuando pase el tiempo, se podrá vislumbrar con claridad que hemos tomado las medidas necesarias para evitar que nos ocurriera, por ejemplo, lo que a otros países como Grecia, Portugal…
P.– A eso se le llama sostenella y no enmendalla porque es cierto que no somos Grecia, pero estamos al borde del precipicio…
R.– Gracias a las medidas que hemos tomado ahora y otras que tomamos antes, no estamos como Grecia. Si el Gobierno de Zapateo no hubiera reducido la deuda pública drásticamente en la primera legislatura, hoy España tendría muchos más problemas de deuda pública y de desempleo. Hemos tomado, lo reconozco, muchas medidas impopulares, pero que nos van a garantizar la recuperación económica y, a futuro, la sostenibilidad del estado del bienestar; por ejemplo, la sostenibilidad de las pensiones.
P.– El problema es que, de aquí a las generales, en las autonomías donde han gobernado ustedes pueden surgir agujeros no confesados, y Europa sacarnos los colores…
R.– Me parece que es una temeridad que esconde una cierta irresponsabilidad, que se ponga en cuestión las cuentas públicas cuando están fiscalizadas por la intervención general. El PP puede auditar lo que quiera porque nosotros no tenemos nada que temer, ya que no hemos ocultado nada. El PP es quien debe sonrojarse, cuando en Valencia, en lugar de invertir en la escuela pública, donde hay niños en barracones, despilfarran en Fórmula 1.
P.– ¿A usted no le parece bien que Cospedal haya eliminado un 60% de altos cargos y organismos que están duplicados?
R.– A mí me parece bien que se simplifique la Administración. Yo, por ejemplo, soy partidario de suprimir las diputaciones provinciales. Si hablamos en serio, hablemos en serio y no de chorradas. Me parece bien la austeridad, pero no soy partidario de suprimir órganos de control, como el consejo económico y social, ni órganos consultivos.
P.– Sin embargo, la idea de la presidenta de Castilla-La Mancha de reducir las subvenciones a sindicatos, empresarios y partidos políticos ha sido muy aplaudida por la opinión pública.
R.– A mí me parece bien todo lo que suponga contribuir a austeridad racional, pero no soy partidario de que se debiliten instituciones como los sindicatos o los partidos políticos. En nuestro país hay, desgraciadamente, un exceso de populismo, que se volverá en contra de quienes lo están fomentando.
P.– ¿Piensa que a Bildu, que ya se ha retratado colocando en puestos claves a los duros de Batasuna, se le puede aplicar la Ley de Partidos?
R.– Honestamente, le digo que no me fío de Bildu, pero los tribunales y los ciudadanos le han dado confianza para estar donde está. Y sólo de ellos depende que se les retire esa confianza. Conviene recordar que la ley ha de ser cumplida, y quien vulnera la ley lo paga.
P.– ¿Tendremos un verano tranquilo en los aeropuertos?
R.– Vamos a tener un gran verano desde el punto de vista del turismo, a juzgar por las reservas. Se han puesto los mecanismos para gestionarlo lo mejor posible. Será un verano tranquilo.
P.– ¿Qué le parecen las detenciones de la cúpula de la SGAE? Porque muchos creen que ese organismo ha sido muy protegidos por su Gobierno…
R.– Las acusaciones son muy graves, pero respeto el trabajo de la Justicia. Y deseo que nadie caiga en la tentación de atacar al mundo de la cultura, que es un sector que genera muchos empleos, que potencia la imagen de España en todo el mundo y que, además, ha sido y es decisivo para las libertades de nuestro país.

¿Qué manía le tiene el señor Blanco a la F1?. Ya son varias las entrevistas donde cita el mismo mañido ejemplo: en la Comunidad Valenciana los niños se escolarizan en barracones mientras que la Generalidad despilfarra en la F1.
Si la comunidad Valenciana hubiera recibido las transferencias que ya recibieron Cataluña o Andalucía; tal vez su sistema educativo sería el mejor de toda España (… o tal vez, no; pero esto nunca lo sabremos).
Por otro lado la F1 es muy difícil que salga rentable en una situación de crisis como la actual. Gastarse 20 millones de euros anuales por el canon de la F1 (canon que se le ha de pagar sí o sí a Ecclestone) no es algo que entusiasme al ciudadano. Pero, la Generalidad lleva muchos años envuelta en proyectos de ocio y sabrá cómo buscar las rentabilidades. Al fin y al cabo, no hace falta tener un MBA para saber que el dinero llama al dinero.
Saludos,
Antonio.