Cuando la Santa (?) Inquisición obligó a Galileo Galilei a abjurar de la teoría de que la Tierra gira alrededor del Sol, éste, tras pronunciar las palabras que le permitían seguir con vida, murmuró para sí: y sin embargo, se mueve.
“La realidad no se cambia por decreto” es una obviedad. Pero también es uno de los pretextos favoritos de los retrógrados que nunca desean políticas que transformen la realidad.
Es verdad que una ley no crea un nuevo sistema económico. Pero un sistema económico en una sociedad moderna no funciona sin normas que permitan ordenar la realidad económica al menos desde dos puntos de vista: la defensa de los intereses generales y la propia eficiencia del sistema desde el punto de vista de su capacidad de crear riqueza y de la forma de distribuirla.
Las leyes por sí mismas no cambian la realidad. Pero son un instrumento imprescindible del cambio. Son el principal instrumento del que dispone la política para impulsar y gobernar el cambio. Y por eso la voluntad transformadora de un gobierno se refleja muy genuinamente en las normas y leyes que promueve.
Los dos períodos de gobierno socialista en España están repletos de leyes memorables, de las que todo el mundo recuerda durante años precisamente porque están asociadas a grandes cambios y transformaciones sociales. No hay nada parecido en el período de gobierno del PP. (Se dirá que los socialistas hemos gobernado durante mucho más tiempo que el PP. Tomen al azar ocho años cualesquiera de gobierno socialista y comparenlos con los ocho años del PP en términos de producción legislativa de carácter transformador).
La revolución tecnológica no nace de ninguna ley. Ni el cambio climático. Ni la globalización de las transacciones por encima de las fronteras. Alguien lanza unas hipotecas imprudentes en Estados Unidos y empiezan a caer bancos en la otra punta del mundo: eso no es el producto de ninguna norma (en este caso, es más bien el producto de la buscada inexistencia de normas en el ámbito financiero).
Pero todos estos fenómenos nos conducen a una nueva realidad económica, a un nuevo sistema de producción que deja atrás la economía de base industrial para adentrarse en la economía de base tecnológica y medioambiental globalmente gestionada.
Esto se está viendo venir desde hace varias décadas. Pero como sucede con las grandes transformaciones históricas, ha hecho falta un hecho traumático, una crisis de proporciones gigantescas, para que aparezca ante todos, de forma ya imposible de ignorar, la evidencia de que asistimos a un cambio de era y la imperativa necesidad de cambiar nuestros modelos productivos; y también, por supuesto, nuestras leyes, las normas que establecen las reglas de juego en la actividad económica.
La Ley de Economía Sostenible no pretende crear un nuevo sistema económico. Pero es el primer intento de establecer un marco normativo que reconozca el cambio de la realidad económica, impulse las transformaciones que pueden ayudarnos a producir más y mejor con los nuevos instrumentos que nos da la innovación científica y tecnológica, mejore nuestra posición competitiva en los próximos años y convierta la ineludible dimensión medioambiental de la economía no en un freno para el crecimiento, sino en lo contrario: en un nuevo y potente ámbito de actividad económica, de creación de riqueza y de empleo.
La Ley de Economía Sostenible no será la única ni la definitiva norma que ordenará la nueva economía. Pero es la primera que lo intenta de verdad, y de ahí su extraordinaria importancia. Estoy dispuesto a admitir que tiene un cierto carácter tentativo; como es lógico, porque los perfiles del futuro aún no están totalmente definidos. Y además, porque aún estamos bajo el impacto de la crisis y, por tanto, obligados a seguir extinguiendo el incendio y a la vez poner los cimientos del nuevo edificio.
Lo impresionante es que algunos se sigan empeñando en ponerse la venda en los ojos para no ver la realidad y pretendan despejar el balón (léase eludir su propia responsabilidad) con la simpleza de que “la realidad no se cambia por decreto”. Si por ellos fuera, ni por decreto ni de ninguna otra manera. Y sin embargo, se mueve.

Hola, la verdad es que no sé que intención tiene el gobierno añadiendo en el proyecto de ley de economía sostenible, ese tan controvertida sección segunda y la creación de una comisión para el cierre de webs con enlaces de descargas.
Creo que ya que hablamos de Cultura, podría interesarle el concepto que de ella tienen algunas personalidades que supongo conocerá, así como lo que opinan de los derechos de autor:
“Sólo el que sabe es libre, y más libre el que más sabe. Sólo la cultura da libertad. No proclaméis la libertad de volar, sino dad alas; no la de pensar, sino dad pensamientos. La libertad que hay que dar al pueblo es la cultura”.
Miguel de Unamuno
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“No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan”.
Federico García Lorca
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“Las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo
ya nadie sabe el autor.
Tal es la gloria, Guillén,
de los que escriben cantares:
oír decir a la gente
que no los ha escrito nadie.
Procura tú que tus coplas
vayan al pueblo a parar,
aunque dejen de ser tuyas
para ser de los demás.
Que, al fundir el corazón
en el alma popular,
lo que se pierde de nombre
se gana de eternidad”.
‘Cualquiera canta un cantar‘, Manuel Machado
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“Aquél que recibe una idea de mí gana en conocimiento sin quitarme nada, como aquél que enciende su vela con la mía recibe luz sin oscurecerme (…) es muy extraño suponer que las Ideas deberían ser Propiedad (…) ¡La Naturaleza, obviamente, quiere que las ideas sean libres! (…) No importa cuánta gente la comparta, una idea no se gasta”
Thomas Jefferson
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“Debería haber un gran almacén de arte en el mundo al que el artista pudiera llevar sus obras y desde el cual el mundo pudiera tomar lo que necesitara”.
Ludwig van Beethoven
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Y otras citas más que me ahorro por no hacerme extenso.
Sólamente un apunte, cuidado con que la ley sea aprovada, pues al contener estas citas, es posible que o las tenga que borrar o le cierren directamente el Blog.
Un saludo
Hablando de sostenibilidad y desarrollo, sé que las ideas del gobierno pueden ser buenas pero, en la práctica, no se están repitiendo errores del pasado? A lo mejor no es intencionadamente, ¿puede ser mas bien inercia?. No será la frase “desarrollo sostenible” una coletilla que sirve para adornar buenas intenciones pero que en la práctica resulta hueca? Tengo ejemplos cercanos (que afectan a un Ministerio como el de Fomento) que por la “rigidez” de las decisiones de la administracion, por no querer mover un ápice lo decidido, por no querer escuchar lo que se le pide y tratar de entenderlo, por contestar las peticiones de los administrados como si no se entendiera lo que se pide…, como si las respuestas las generase un robot, hacen que la frase “desarrollo sostenible” parezca ya – y creo que lo es- una frase hecha.
Soy Socialista desde siempre y día a día, desde mi humilde aportación, escribiendo en periódicos locales, defiendo cualquier postura que adopte el gobierno central, autonómico o local.
El central, porque en mi opinión, está haciendo un esfuerzo como no lo ha hecho ninguno otro desde que por suerte tenemos la Democracia en España y algún día, será ampliamente reconocido el trabajo de ZP y de todo su equipo en estos tiempos difíciles.
¿Qué hubiera pasado si en vez del PSOE, hubiese estado gobernando el PP durante esta tremenda crisis? No lo quiero ni pensar, porque los trabajadores asalariados sabrían entonces lo que es pasarlo realmente mal y retroceder en el tiempo en todos sus derechos y servicios.
El autonómico, desde Andalucía, que es al que pertenezco, reconociendo la labor realizada por el ex presidente Chaves durante veinte años y la que por suerte está también haciendo hasta el momento nuestro nuevo dirigente, el Señor Griñán.
El local, porque en mi población, no está gobernando en estos momentos el PSOE y estoy trabajando estrechamente con ellos, para que en las próximas elecciones sean de nuevo los que dirijan nuestra corporación y se consiga adelantar todo lo que hemos perdido en los últimos seis años, que son los que gobierna el residuo del PA en Andalucía.
Pero también tengo que hacer una queja al Partido Socialista, que me parece primordial y de urgente resolución. Esta queja a la que me refiero es al hecho de quitar los crucifijos de los colegios públicos. Opino que Jesús es la imagen de la entrega y el sacrificio, que trasciende cualquier credo. Es alguien admirable y admirado incluso por los que se declaran ateo. Es también un referente importante para los jóvenes (sobre todo aquí en Andalucía), donde las noticias religiosas son las más visitadas de nuestro periódico digital.
Andalucía es uno de los puntos fuertes con los que cuenta el PSOE en España y puedo asegurar que este proyecto es el más antipopular realizado y que traería graves consecuencias a la hora de los votos en próximos comicios. Andalucía, (sobre todo la provincia de Sevilla), en socialista, pero también es religiosa por tradición y creo que es un enorme error no tenerla en cuenta en este proyecto.
No es que esté interesada en que mi comentario se refleje en esta preciosa entrada en su magnífico blog, pero si lo estoy en que haga llegar al Presidente Zapatero, mi preocupación, que tira por tierra el trabajo realizado durante los últimos años y que es algo que Andalucía y Sevilla en particular, sé que no va a perdonar y que lo hará notar con una abstención masiva a la hora de votar.
Gracias de antemano, por su comprensión y por su ayuda.
La religión no se ve del mismo modo en Madrid, en Cataluña o en Andalucía. Y como ya le indico anteriormente, Andalucía es importante para el PSOE mantenerla.
Soy de izquierdas y votante socialista desde las primeras elecciones democráticas en este país, y en esta Legislatura me siento engañado y estafado por las políticas que lleva el actual Gobierno, que considera que por llevar políticas de bienestar social ya ha cumplido con su electorado. Llevo esperando que este país sea laico, tal como preconiza la Constitución, desde hace 26 años, cuando empezó a gobernar el PSOE. Primero fue que la democracia estaba empezando y que no había que enfrentarse a la Iglesia y a los militares. ¿qué disculpa tiene ahora Zapatero?. Luego el canon digital para amparar a las “Sociedades de autores”, por si pirateabamos, olvidando la famosa presunción de inocencia. ¿qué disculpa tenía Zapatero? Como por lo visto era poco, ahora pretenden poder cerrar páginas que, según manifiestan, puedan vulnerar derechos de autor, sin ninguna orden judicial y sino a juicio y criterio de parte. ¿No estamos pagando esos derechos con el pago del canon digital?. ¿Qué disculpa tiene Zapatero?. Sé que con la crisis, la prioridad está en salir de ella, pero no vale colarnos otras cosas que no son de interés general, sino más bien de unos pocos. Y estas son algunas de las cosas que van minando mi convicción de que un Gobierno socialista podría cambiar las cosas en este país